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NOTA BREVE. Para SSJ. y Laicos

El día 27 de marzo de 2010 el papa Benedicto XVI ha autorizado la promulgación del Decreto que reconoce como milagrosa la curación de Kasongo Bavon, ocurrida en la R.D. del Congo en junio 2003 y atribuida a la intercesión de Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de san José. Este Decreto abre las puertas a su canonización, que se vislumbra cercana.

Trabajo Madre Bonifacia

 Bonifacia Rodríguez de Castro, Es una trabajadora manual, natural de Salamanca (España), donde nace el 6 de junio de 1837. En su adolescencia aprende el oficio de cordonera, con el que comienza a ganarse la vida a los quince años. Trabaja primero por cuenta ajena, conociendo horarios agotadores y escaso jornal por ser mujer, más tarde establece su propio taller de cordonería, pasamanería y otras labores. Varias amigas suyas se sienten atraídas por ella y le piden pasar en su casa-taller las tardes de domingos y festivos para verse libres de diversiones que consideraban peligrosas, convirtiéndose así su taller en un incipiente centro de prevención de la mujer trabajadora. Juntas deciden formar la Asociación Josefina, sumándose así a la corriente asociacionista muy de moda por aquellos años 1866-70. Funda en Salamanca juntamente con Francisco Butinyà, sj, la Congregación de Siervas de san José en enero de 1874, con la misión de ofrecer trabajo en sus “Talleres de Nazaret” a la mujer trabajadora pobre que, en los comienzos de la revolución industrial española, se veía obligada a salir a trabajar fuera de casa, con riesgo de perder su dignidad.

Exiliado de Salamanca Butinyà a los tres meses de la fundación, el nuevo director de la Congregación proyecta un cambio de fines en el Instituto, a lo que Bonifacia se opone tenazmente. Por ese motivo el director, aprovechando su ausencia, promueve su destitución como superiora de Salamanca y más tarde su marginación como fundadora en la casa que había establecido en Zamora en 1883. En 1901 León XIII concede la aprobación pontificia a la Congregación, quedando excluida la comunidad de Zamora. Bonifacia perdona y olvida las humillaciones, calumnias e injusticias que recaen sobre ella, guardando siempre silencio, nunca se le oye la menor queja o reivindicación. Todo lo disculpa. Dotada de gran sentido evangélico, hace del servicio a los pobres su sello de identidad. Dedica su vida a la evangelización y promoción de niñas y jóvenes trabajadoras pobres, a ellas se dedica por completo en Zamora y por ellas da literalmente la vida, ya que por defender la prevención de la mujer trabajadora pobre como genuina misión del Instituto es rechazada y olvidada. Ellas son su pasión en el doble sentido de la palabra: horizonte de vida y causa de sufrimiento. Fallece en Zamora el 8 de agosto de 1905. Juan Pablo II la beatificó el 9 de noviembre de 2003. El aporte específico de Bonifacia a la espiritualidad de la Iglesia es el seguimiento de Jesús en su vida oculta en Nazaret, mediante la oración y el trabajo hermanados en la sencillez de la vida cotidiana para la prevención de la mujer trabajadora pobre.

Victoria López, SSJ

 

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