Capitalismo Desarollo: ¿Humano o Económico?
Por María Alejandra Torres Zuluaga(11º B)
“Hoy en día, el capitalismo de mercado no tiene ningún gran rival ideológico; su mayor amenaza proviene de su propio interior. Si no puede promover la prosperidad y la justicia no habrá triunfado.”
Kofi Annan Según el Diccionario de la Lengua Española la palabra desarrollo está asociada a la evolución progresiva de una economía hacia mejores niveles de vida1 y otros significados, a nivel económico y sociológico se refieren al mismo término como el mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar de la población. Sin embargo, la sociedad capitalista e individualista a la que pertenecemos permite cuestionarnos acerca de si en realidad hemos avanzado en la búsqueda de mejores seres humanos tanto en nuestras relaciones como en los criterios que asumimos al vivir, en función de encontrar la felicidad2.
¿Pero qué es la felicidad realmente y cómo se encuentra? Cada uno de nosotros, a medida que vivimos, respondemos a este dilema existencial según los principios que asumimos como buenos (en respuesta a la crianza de nuestros padres o a las situaciones por las que hemos pasado). Pero no nos damos cuenta hasta qué punto los valores morales y nuestra forma de vida están sujetos al manejo que hace el capitalismo de la sociedad.
Los procesos económicos existen, desde que las comunidades se organizaron como unidad, para sobrevivir. En este contexto aparecen figuras como el trueque que en la Edad Media se denominó intercambio de bienes (Capitalismo Mercantil) y después, en la Revolución Industrial la producción prevalece en el comercio (Capitalismo Industrial). Fue hasta el siglo XIX cuando la gente empezó a acumular el excedente económico para reinvertirlo y lograr un mayor crecimiento.
Así, justo después de la crisis del 29 y de la Segunda Guerra Mundial nace el capitalismo como lo conocemos hoy en día: Capitalismo Financiero. Este nace por el interés del ser humano de poseer y acumular riquezas y bienes materiales, que permiten a largo plazo, tener poder y ejercer dominio en la sociedad. En este modelo económico prevalece la propiedad privada, el capital sobre el trabajo, la inversión como medio de acumulación y la especulación (que facilita el poder de adquisición de bienes y servicios, de acciones y bienes raíces).
Por lo tanto, el capitalismo facilita gracias a la tecnología promocionada por él, el desarrollo de capacidades humanas y de nuestra inteligencia para inventar, innovar, descubrir y tener aspiraciones ya que para funcionar en este sistema el ritmo debe ser realmente acelerado. El mercado no se debe estancar, debe ser un mercado sin fin que se mueva sujeto a la “necesidad”, el impulso, la novedad y el deseo momentáneo de los consumidores y esto sólo se logra por medio de la publicidad.
“Hoy en día, las familias tienen mayor acceso a la información que al alimento”3 y estamos expuestos a una publicidad excesiva que nos mantiene inconformes con lo que tenemos y por lo tanto con quienes somos, porque finalmente valemos según lo que tengamos. Por esto, estamos atrapados en un círculo vicioso en el que trabajamos para pagar lo que compramos y llegamos a casa cansados a ver televisión o escuchar radio en donde una vez más recibimos la publicidad que nos ofrece productos y para pagarlos, vamos otra vez a trabajar. Esta es la rutina que nos ha convertido en esclavos del trabajo y no nos permite pasar tiempo con nuestras familias tanto como antes (lo que en parte hace que los padres no inculquen los mismos valores que antiguamente inculcaban a los niños y que ellos vean el estudio más que una forma de aprendizaje, como una forma de a largo plazo, conseguir trabajo para ser “ricos” y “felices”).
De la misma forma, desechamos productos que aún funcionan remplazándolos por los que están de moda (aumentando así los proceso de extracción y destruyendo el medio ambiente). Productos que usualmente no son necesarios pero de los cuales somos dependientes como los celulares, computadores, automóviles, televisores, etc., que aunque facilitan las relaciones, la comunicación, el transporte y el acceso a la información, entre otros; producen una inseguridad y falta de autoestima si no los tenemos o si por otro lado, no cumplimos con el modelo de vida que debemos tener o la clase de personas que debemos ser para ser aceptados por esta sociedad.
Como ejemplo de esto, los medios de comunicación nos muestran situaciones contradictorias: personas exitosas sólo por ser ricas (confort4) o bellas; es decir, la riqueza ya no es “ser” mas que alguien (a un nivel más humano, claro está), sino “tener” más que todos. Y la belleza es simplemente un estereotipo estipulado e impuesto que vende como ningún otro: fácilmente un comercial presenta una mujer alta, delgada y “bella” comiéndose una hamburguesa, y nos parece lo más normal del mundo, un comercial mas entre tantos, sin ser conscientes de lo absurdo que es y lo que genera: un montón de mujeres queriendo ser como aquellas modelos que terminan con desordenes alimenticios y frustraciones psicológicas y que juzgamos fácilmente, rechazándolas aún más.
En este sentido, consumimos productos que alteran los procesos de crecimiento, para el acné, las arrugas, las canas o la calvicie, etc.; como si no pertenecieran al ciclo natural de la vida. Deformamos o modificamos nuestro cuerpo con piercings, tatuajes, expansiones, entre otros; obedeciendo a una tendencia social o la moda, no a ideologías como las de culturas antiguas que también lo hacían5.
Como podemos ver, hemos remplazado el concepto de felicidad (que sorprendentemente se refiere al estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien y no en la construcción de una familia o en ser más humanos, más racionales o más sensibles, ni en la calidad de la educación y el amor); por el de éxito (tener, tener y tener).Ya no medimos el nivel de desarrollo de una sociedad por respetar los derechos que dignifican al ser humano o porque haya una mejor educación y oportunidades, o por la conformación de núcleos familiares unidos basados en el amor y el respeto; sino por el individualismo, la ley del más fuerte, el positivismo, la especulación y en la tan famosa afirmación que parece haberse convertido en nuestra forma de vivir: “el fin justifica los medios” de Maquiavelo.
En este orden de ideas, el capitalismo pasó de ser el medio para lograr una mejor calidad de vida (como fue pensado en un principio) a ser el fin, haciendo que nuestra identidad primaria sea ser consumidores antes que padres, hijos o trabajadores etc. Que se hayan borrado los límites que separan el bien del mal llegando al extremo de nuestro egoísmo, ignorancia e indiferencia, actitudes evidentes en situaciones como la destrucción excesiva de la naturaleza, la guerra, la pobreza (robo, prostitución, desempleo, mendicidad, deserción escolar), la corrupción (parapolítica, guerrilla, narcotráfico, falsos positivos), etc.
Finalmente, es sorprendente cómo hemos cambiado los valores y principios que asumimos al vivir en función de “valer” y ser aceptados en esta sociedad capitalista, que en vez de potencializar características humanas potenciando la dimensión como ser seres sociales ha potencializado la inteligencia principalmente para manipularnos y garantizar el bienestar de un porcentaje mínimo de población y no de todos: aquellos que son “exitosos”.
1 Desarrollo: evolución progresiva de una economía hacia mejores niveles de vida.*
2 Felicidad: Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.*
3 “Cultura de consumo y desarrollo social”
4 Confort: aquello que produce bienestar y comodidades.*
5 “Engañosa felicidad” por María Alejandra Torres Zuluaga.
*(Según el Diccionario de la Lengua Española)
BIBLIOGRAFIA
“Engañosa Felicidad” por María Alejandra Torres Zuluaga
“Los románticos y el futuro” por William Ospina
OTROS RECURSOS
Diccionario de la Lengua Española (buscon.rae.es)
Story of stuff (youtube.com)
Capitalismo (wikipedia.com)
“Cultura de consumo y desarrollo social” (monografías.com)
“Consumer culture is not accident” por David Suzuki (ecoportal.net)
Actualizado (Martes, 15 de Septiembre de 2009 02:48)








